Dosmilcatorce.

By Wednesday, December 31, 2014 0 Permalink 0

new year 2015 written in sandHace tiempo no escribo. Lo sé. Ha habido muchas historias que contar, pero no tiempo para escribirlas. No es un mal problema de tener, no me quejo. Estas Navidades han sido candela, de la mejor manera posible, y aunque no he llegado al esperado nivel de Pitorro y Coquito consumido, las he disfrutado en cantidad.

Hoy es el último día del año. Un año que pasó muy rápido, y de los primeros en los que siento que – finalmente – la balanza entre lo bueno y lo malo se inclina a mi favor. Así que, con la mascarilla color fango pistachio puesta y esperando que el pedicure color rojo puta pasión se seque, comparto el Best Of de lo que me dejó el 2014:

Tuve mi foto en el periódico, en la sección de Fiestas y Fichureo, nonetheless, y acompañada de las mamises de mi vida. De los tres minutos y medio de fama que tuve, mi madre se saboreó tres.

Di el brindis en la boda de una de mis mejores amigas. Tanto guille de valiente que doy en el tribunal y hablar del amor me hizo un taco en la garganta. Eso es para que vean que no es cierto eso que los abogados saben poco de amor.

Tuve un momento fandom de nena de 15 años cuando vi a Roger Federer a 10 pies de distancia. El corazón me brinco un poquito. Si los nenes pueden tener a su Lebron y a su Messi, yo puedo tener a mi Federer. Uno de las satisfacciones más grandes que me llevaré es verlo jugar en vivo, eso se quedará conmigo para siempre. #GOAT

Descubrí un podcast llamado SERIAL, y gracias a ello, soy parte de una comunidad de Serialists que son smart and witty as hell. SERIAL me enseñó que, en ocasiones, lo importante de una historia no es el desenlace, sino la historia en sí. Maybe, that’s the secret to life? We love you Sarah Koening. Plus, the ladies at Serial wished me a Happy Birthday!*

Sigo siendo ‘madre’ del nuevo integrante de mi pequeña tribu. Un perrito que logró lo que muchos aparatos nunca lograron: levantarme temprano. Sigo aprendiendo de la responsabilidad continua del día a día, de la frustración que causa el pipí y el popó mal apuntado, y de la alegría incontrolable que causo con solo llegar por las tardes a mi casa. Gracias O, de mí solo puedes decir que te enseñe a sentarte, pero de tí aprendo cosas nuevas cada día.

Celebré mis casi treinta con algunos dolores de vejez y mucha gratitud. Mis amigos me demostraron, una vez más, porque se dice que los amigos son la familia que uno escoge. Entre el bizcocho, las fiestas y los regalos, su amistad es y será siempre lo mejor.

Y por último, empecé Café Punto y Coma. Escribir este Blog empezó como un proyecto personal de autoayuda porque necesitaba algo creativo en mi vida; consideré hacer una receta a la semana, pero soy malísima en eso de cocinar. Todavía no me creo que existan personas que tengan un genuino interés por lo que tengo que decir. Es algo verdaderamente increíble que tomo con mucha humildad y gratitud. Así que gracias por rendirle honor a mi misión de hablar de muchas cosas, muy distintas, algunas veces de corrido y a la vez.

Nos leemos el año que viene.

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