Here’s to the Crazy One.

By Wednesday, August 13, 2014 0 Permalink 0

RW Crazy Ones

S

i el domingo por la noche, alguien me hubiese preguntando “¿Quién es tu actor favorito?”, mi pseudo-intelectualismo (y para ser realista, mis hormonas de post-adolescencia), con toda certeza, hubiese gritado: “Leonardo DiCaprio”.

Si en un domingo de 1993, alguien me hubiese preguntado “¿Quién es tu actor favorito?”, mi honesta inocencia, con toda certeza, hubiesen gritado: “Robin Williams”.

Robin Williams falleció el lunes. Falleció de la forma más triste y desolada, y eso me rompe el corazón.

Como es de esperarse, los tributos y los obituarios comenzaron a llenar las redes sociales. Algunos, de excelentes periodistas y críticos; otros, de mis grandes y mejores amigos. Todos coincidían en algo: The man was a genius.

Inevitablemente, la prensa hizo un recuento de sus mejores películas, y con ello, de mi niñez. Cuando uno es adulto, tiende a menospreciar las cosas que, de niños, nos hacían feliz. Nunca me di a la tarea de revisitar sus películas ahora que soy grande, cuando los problemas son tantos y el pesimismo recurrente. Me decepciona que sea su muerte la motivación que tengo ahora para así hacerlo.

La tristeza, muchas veces, cala más hondo que la alegría. Podemos pasar un instante feliz, y meses deprimidos. Nos encanta la música que nos recuerda un desamor, y despreciamos la que nos invita a bailar. Pedimos premios para los roles dramáticos, y burla para las comedias. Podemos acordarnos por toda una vida quien nos hizo llorar, pero casi nunca nos acordamos de apreciar quien nos hizo reír.

Tal vez, es hora de que cambiemos esto.

Robin Williams era de mis actores favoritos, solo que no lo sabía. Mi aprecio llegó muy tarde.

Screen Shot 2014-08-13 at 9.04.27 PM

Apple rindió homejane al actor y comediante en su página web.

“Here’s to the crazy ones. The misfits. The rebels. The troublemakers. The round pegs in the square holes. The ones who see things differently. They’re not fond of rules. And they have no respect for the status quo. You can quote them, disagree with them, glorify or vilify them. But the only thing you can’t do is ignore them. Because they change things. They push the human race forward. And while some may see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do.”

Here’s to this Crazy One, may he rest in peace.

Thanks for the laughter. 

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